Un chiste de “humos” negro

Hace muy pocas semanas se recogió en prácticamente todos los medios de comunicación una noticia que sobresaltó sobremanera a toda la opinión publica. La noticia en cuestión fue la sucesión de movimientos sísmicos en algunas localidades levantinas provocadas por unas inyecciones de gas natural, que  formaban parte del llamado “Proyecto Castor”.

Con la situación que vive el país, el hecho de que el defectuoso desarrollo de un megaproyecto empresarial (¿y energético?) pudiera provocar desgracias humanas y materiales habría sido un escándalo de proporciones bíblicas e inasumibles. Afortunadamente no hubo que lamentar daños, y la planta se ha cerrado a la espera de que se produzcan las investigaciones oportunas  que con casi toda seguridad desaconsejarán que el proyecto se siga llevando a cabo. Por supuesto, si la inversión realizada no pudiese llegar a rentabilizarse, la pagarán los de siempre.

Como era de esperar, ante tanta presión popular y mediática, todas las autoridades implicadas, desde las locales a la central, actuaron con la mayor celeridad posible para solventar esta problemática situación. Y es que la perspectiva de tener que cargar con la responsabilidad de las desgracias que un número indeterminado de terremotos pudiera ocasionar, pone de acuerdo a cualquiera.

Claro está que no siempre el mismo tipo de problemas encuentran las mismas respuestas en los políticos…

Mucho se ha dicho y escrito sobre el polo químico de Huelva y las consecuencias que su actividad ha provocado, provoca y seguirá provocando en una población que se encuentra indefensa y, lo que es peor, a escasos metros de este parque temático de humos contaminados. Sirva como ejemplo el siguiente artículo publicado en noviembre de 2010 en la web de Greenpeace, que habla bien a las claras de lo que sucede en esta ciudad: “Huelva, el peor caso de contaminación de Europa”.

Entre otras cosas, en el artículo, puede leerse lo siguiente: “La ciudad tiene el triste récord de ser el lugar de España con mayor índice de mortalidad por cáncer”. Esto sería un punto de partida suficiente para que cualquier gobierno que se precie de cuidar de sus ciudadanos hubiese actuado. Y es en este punto donde la similitud con el caso del Proyecto Castor desaparece completamente: las víctimas de un hipotético terremoto no podrían disimularse, con lo que no habría escapatoria posible para los responsables. Pero en el caso de una enfermedad como el cáncer, que puede atacar a cualquiera, la responsabilidad se difumina hasta desaparecer.

Cierto es que no se puede decir que las autoridades locales no hayan hecho nada al respecto pensando en los onubenses. En 2008, se construyó una senda peatonal de varios kilometros de longitud (línea de color rojo en la fotografía) para que los ciudadanos de Huelva pudieran disfrutar de paseos a pie o en bicicleta, con el incomparable marco de la ría acompañándoles a un lado…y el polo químico por el otro.

IMG_1424                                   Mapa del trazado de la senda peatonal                                Sigue leyendo

Peajes (que no suspiros) de Portugal.

Ya tenía ganas de volver por aquí, aunque ya me habría gustado que el motivo que me vuelve a traer por este rincón no fuese relatar lo que a continuación contaré.

Imagino que si vas con cierta frecuencia a Portugal, y sobre todo si eres de Huelva y gustas de visitar el Algarve, te habrás preguntado si sería conveniente o no pagar los peajes que hace poco más de un año se establecieron en las autopistas portuguesas. Por mi reciente experiencia, la respuesta a esa pregunta es clara: NO PAGUES.

Y mi experiencia ha sido la siguiente: el pasado sábado 8 de agosto, fuí con mi pareja a Monte Gordo para almorzar a un restaurante japonés que descubrí hace unos meses y que gustamos de visitar de vez en cuando (y por cierto, si os gusta este tipo de cocina, lo recomiendo encarecidamente. Se llama Osaka). A la vuelta, y a la altura de la oficina de turismo que se encuentra en el sentido contrario, divisamos la figura de un policía apostado en medio de la autovía que nos indicaba que nos desviasemos a la derecha. Hecho esto, dirigí mi coche hasta donde se encontraba un señor vestido de paisano que me dijo que trabajaba para el Instituto de Estadística de Portugal, y me pidió amablemente que aceptase contestar unas preguntas sobre el motivo de mi visita.

Así pues, accedí a bajarme del coche y entrar en una caseta donde había tres mesas con sus respectivos ordenadores y encuestantes, y allí que comencé a responder inofensivas preguntas: “¿en qué tipo de establecimiento ha estado?, ¿cuánto se ha gastado?, ¿ha visitado tiendas tras su almuerzo? ¿esta vez no? ¿y en otras ocasiones?”…fue una sensación agradable el sentir por unos instantes que al fin habría una encuesta en el mundo en la que había tomado parte.

Acabadas las preguntas, me dirigía a mi coche cuando me salió al paso un agente vestido de verde, y que se presentó ante mí como miembro del Departamento de Fiscalidad Portugués (las palabras exactas no las recuerdo, pero se parecen en un 95,7% a lo que este señor dijo ser). Finalizada las presentaciones, me mostró un documento en el que figuraba la matrícula de mi coche y una serie de líneas que correspondían a viajes de ida y vuelta que realicé entre mayo de 2012 y enero del presente año a diferentes puntos del Algarve circulando por la A22. En ellas, se detallaban días, horas, trayectos e…¡¡¡importes!!! Mi estupor primero, e indignación después fueron mayúsculos cuando repasando el documento comprobé que casi la mitad de esos viajes los había pagado en su día. Algunos en la gasolinera de Olhao cuando el sistema de pago con tarjeta de crédito aún no estaba implantado, y otros cuando ya sí lo estaba. Cierto es que había otros viajes que no había pagado, incluido uno del pasado mes de julio que no aparecía en el listado que me presentaron…se ve que el sistema informático con el que trabajan no es excesivamente rápido.

Así pues, repuesto del shock inicial, le dije al agente fiscal que aquello era erróneo, que había viajes que había pagado y que no pensaba pagar aquello (¡eran más de 80€!). Lamentablemente, usó dotes de persuasión importantes…me dijo que en ese caso no moveriá mi coche de allí, y señaló hacía donde había dos coches de policía que no había visto hasta ese momento. Eso sí, trató de tranqulizarme diciéndome que no me preocupase, que sí había trayectos que hubiese pagado y tenía forma de demostrarlo se me devolvería el importe de los mismos.
Tras esa breve conversación, le acompañé a uno de los coches de policía, donde tenían un completo equipo informático, para efectuar el pago.

El colmo a toda esta situación vino tras escuchar como le decían al compañero que estaba en la autovía que “uno y no más”…de haber llegado 10 minutos más tarde no habría tenido que vivir aquel atropello. Y digo atropello porque si solamente me hubiesen hecho abonar aquellos viajes que no pagué, pensaría que me lo tenía bien merecido. Sin embargo, con este sistema que emplean, según el cual tienes que pagar todo “por si acaso” no lo has hecho, y luego pelearte desde España para reclamar las devoluciones pertinentes, lo único que me queda es lamentar muy profundamente el haber pagado todos y cada uno de los peajes que pagué en su día.

Y es que, entre no hacerlo, y hacerlo por partida doble, no hay color, ¿verdad?

P.D.: Cuidado con las encuestas. Es mejor que te ignoren.

Cosas que pueden ocurrir si te multan en Huelva

Puede ocurrir que hagas una transferencia bancaria en los días inmediatamente posteriores para pagar la mitad, y que aún así días después te llegue una Notificación del Ayto. diciendo que tienes una multa pendiente de pago.

Puede ocurrir que vayas a la dirección de la oficina de recaudación que está en el reverso de la multa, y te encuentres una oficina cerrada. Y puede que llames entonces al teléfono que aparece junto a la dirección, y que no dé señal alguna.

Puede ocurrir que llames a la Policía Local de Huelva y te digan que esa oficina lleva dos años cerrada, y entonces te den la dirección correcta y un teléfono de atención al público.

Puede ocurrir que llames a ese teléfono 35 veces antes de tener que ir en persona, más que nada para no seguir malgastando tu tiempo, pero pudiera ser que nadie respondiese al teléfono que suena una y otra vez, y entonces decidas desplazarte hasta allí.

Puede ocurrir que cuando llegas te indiquen donde esperar a ser atendido, y entonces decidas llamar al teléfono que nadie respondía para ver quién y por qué pasa olímpicamente de responder una línea de atención al ciudadano.

Puede ocurrir que no suene teléfono alguno, y tú te preguntes dónde lo tendrán tan bien escondido.

Entonces puede ocurrir que te invitan a pasar.

Puede ocurrir que cuando le expones tu caso a la funcionaria te discuta que la oficina cerrada de la que vienes lleve un año y medio cerrada, y no dos.

Puede ocurrir que te diga que los boletines de denuncia de la policía tengan datos obsoletos (y por lo tanto falsos) porque debido a la crisis hay que aprovechar existencias.

Y puede ocurrir que, nerviosa y tratando de escurrir el bulto, te diga que “la verdad es que los policías podrían escribir a mano los detalles de contacto correctos”.

Puede ocurrir que le pidas por favor que compruebe si el día X les llegó una transferencia al número de cuenta que aparece en el reverso de la multa por valor de Y.

Puede ocurrir que cuando mire el número de cuenta bancaria te diga: “Ese número de cuenta no es el correcto”.

Aquí puede ocurrir que si aún no lo estabas, ya empieces a enfadarte. Y que pidas a la funcionaria si te puede decir dónde se supone que has metido tu dinero.

Puede ocurrir que NO lo sepa, y que se levante y salga del despacho para consultarlo con alguien que al parecer sí lo sabrá.

Puede ocurrir que vuelva diciendo que no hay problema, que las transferencias hechas a esa cuenta se redirigen a otra.

(Aquí tú ya no te fías mucho de nada ni de nadie)

Puede ocurrir que antes de salir preguntes por el teléfono al que has llamado tantas veces sin respuesta, y te diga que dando una atención personalizada no les da tiempo a responder también al teléfono.

Puede ocurrir (ya queda poco) que les recuerdes, muy sorprendido, que a qué teléfono se refiere, si allí no suena ninguno.

Y puede ocurrir que la respuesta a esa pregunta sea un encogimiento de hombros, y un “ahí yo no te puedo decir”.

Daría igual, porque pudiera ocurrir que justo “ahí”, ya hiciese bastante que estaba todo dicho.

€-pa

Hace algunas semanas, en pleno boom mediático sobre el proceso separatista que Artur Mas pretendía (y pretende) llevar a cabo en Cataluña, oímos de muchos periodistas y políticos que echaban de menos que aquellos que abogan por la  independencia le explicasen al pueblo catalán lo que supondría la ruptura con España. Estas consecuencias no tardaron en explicarse desde ambos bandos. Por supuesto, para los nacionalistas catalanes nada iba a ser tan catastrófico como los “españolistas” pretendían hacer creer, y para estos últimos, se trataría de la ruina y el acabóse.

Hace poco más de una decada, España y otros países europeos estaban apunto de cambiar de moneda. ¿Alguien recuerda, por parte de prensa o políticos, avisos o explicaciones de algún tipo sobre la que se nos venía encima? ¿Se le suponían desventajas al euro? ¿Nos contaron, por ejemplo, que todo aquello que consumimos sufriría redondeos al alza (cuando menos), mientras que nuestros sueldos seguirían igual? ¿Todo iba a ser de color de rosa? ¿No había mentes previsoras que advirtieran que pasaría si venían mal dadas?

Pudiera ser que las ventajas de implantar una moneda común no las iban a disfrutar las familias españolas en el día a día. Pudiera ser que se tratase de mejorar las estructuras económicas del pais, de forma que aunque nuestro nivel adquisitivo menguase, el estado del bienestar viera sus prestaciones reforzadas y por lo tanto mejoradas.

Buceando en internet encontré algún ejemplo de lo que se decía por aquel entonces sobre la implantación del euro, y todo iba en una misma dirección: aquello iba a ser el milagro del pan y los peces. El siguiente enlace nos lleva a un artículo escrito por Pedro Solbes (2001), antes de ser Ministro de Economía, para la web Bolsas y Mercados. Como el título del artículo, (“Las bondades del Euro”) ya nos hace suponer, el bueno de Pedro no le veía la más mínima desventaja al asunto:

http://www.bolsasymercados.es/esp/publicacion/revista/2001/08/p22-24.pdf

Hoy día, y visto lo visto a lo largo de estos años, no parecería muy aventurado concluir que la moneda común ha resultado ser un fraude para el español medio. Por lo que respecta a la economía del país, mejor ni hablar. Y si miramos al exterior, mejor no ver nada. Lamentablemente, si hubo voces que que alertaran de que esto podía pasar, o fueron pocas, o no se las tomó en serio, o no alzaron la voz, o las silenciaron.

Detengámonos en el último supuesto. ¿La figura de Nigel Farage les suena de algo? Se trata de un político británico, muy de derechas, y sobre todo (al menos es la vertiente de él que más me interesa) un gran euroescéptico. Sus discursos en el Europarlamento no tienen desperdicio alguno. Recuerdo que la primera vez que le escuché me pregunté instantáneamente como era posible que nunca hubiese tenido cabida en los noticiarios de este país. Aunque solo fuese por el tono, a veces muy agresivo, que emplea, y sobre todo, por el foro en el que habla, me resultaba muy sorprendente que no se le hubiese considerado noticia en más de una ocasión?

¿Y por qué digo esto? Pues pasen y vean (el orden no es cronólogico, pero aún así resultará fácil situarse):

Esto es solamente un muestrario. Hay más. Se diría hay más de una certeza en todo lo que dice, ¿verdad?

Sobre los medios de comunicación (II)

Capítulo aparte merecen las manipulaciones, más o menos sutiles que los medios nos regalan prácticamente día tras día: frases sacadas de contexto, medias verdades, plagios, fuentes no contrastadas…baste decir que una de las máximas más utilizadas en el periodismo actual es “no dejes que la realidad estropee una buena noticia”. Toda una declaración de intenciones.

Todo este tipo de triquiñuelas proliferan muy especialmente en el mundo del deporte. Probablemente por el carácter ocioso del mismo, deben pensar que pueden abordar las noticias con la misma falta de rigor y de seriedad que se podrían suponer en las exclusivas del mundo del corazón.

Centrémonos para ejemplificar esto en una de las redacciones de deportes más ridículas, esperpénticas y manipuladoras de la actualidad: la de la cadena de televisión Cuatro (su pertenencia al grupo Mediaset ya explica bastante). Lo que se ve en este video habla por sí mismo. De todas formas, luego lo comentaré. Ahí va:

Tenemos un personaje que concede una entrevista para un medio de habla inglesa, la CNN, motivo por el cual habla en inglés con el entrevistador, aún cuando ambos son portugueses. Para los de deportes Cuatro la noticia es que el entrenador del Real Madrid ha dicho que se quiere ir a entrenar al Manchester United. No nos ofrecen la pregunta que dió origen a la respuesta que reproducen, y además, en vez de mostrar la respuesta en su totalidad, ofrecen una mínima parte de la misma. Para colmo, la traducen de forma equivocada intencionadamente. Donde se oye “I hope when I go back to English football he (Ferguson, entrenador de ese equipo) still manage Man Unitted” (Mourinho omite una -s en “manage”, pero por lo demás se le entiende perfectamente), los de Cuatro traducen como si hubiese dicho “I hope when I go back to English football I manage Man United”. ¿Se trata de un fallo en la traducción? Vosotros mismos. ¿Alguien que en una cadena de televisión se encarga de traducir al inglés podría confundir las palabras de un portugués hablando en ese idioma? ¿Podría confundir “He” por “I”? ¿Y va a dejar de oir “still” (todavía)?

Tras ser denunciados, fueron obligados a pedir disculpas, y a explicar lo que en realidad se dijo en esa entrevista. Entonces es cuando vemos el extracto completo, tanto la pregunta, como la respuesta. Y vemos con estupor que la pregunta era algo así como que si el equipo de Manchester sería el lugar ideal para que Mourinho volviese a Inglaterra, lugar al que en numerosas ocasiones ha dicho que le gustaría volver. Su respuesta empieza con un rotundo “NO”. ¿Cómo es posible entonces que puedan decir los de Cuatro que a Mourinho le gustaría ir a ese equipo? ¿Es posible que el traductor no sepa que “no” en inglés significa “no” en castellano?

Se disculparon diciendo que fue un error de traducción…cortan una respuesta justo en el punto que les conviene para sostener su mentira, no emiten la pregunta, y encima…¿se equivocan al traducir? No, no pueden ser tan inútiles.

Presentaban el informativo Nico Abad y Manu Carreño, que compagina sus labores en Cuatro con las de director de “Carrusel deportivo” (el programa líder de la radio deportiva los fines de semana). Carreño, junto a Manolo Lama, su pareja habitual en Cuatro, forma una de las parejas más mediáticas del panorama peridístico actual. Juntos se hacen llamar “Los Manolos”. Al igual que Carreño, Manolo Lama compagina labores televisivas con radiofónicas, siendo de hecho en la radio donde ha labrado su prestigio a lo largo de los últimos años. Casi siempre en la SER, y últimamente en la COPE.

He aquí una muestra de su bien ganado prestigio.

Mejor no decir nada, ¿verdad?

Sobre los medios de comunicación (I)

En esta convulsa época que nos está tocando vivir, en la que la crispación general aumenta al mismo ritmo que nuestra incredulidad ante lo que conocemos cada día,  sería útil reflexionar sobre el papel que desempeñan no solo los medios de comunicación como portadores de noticias, sino también nosotros como receptores de las mismas.

Hoy día, en plena era digital, existe tal proliferación de medios de comunicación que no parece tarea sencilla elegir cuáles elegir para informarnos. ¿Qué criterios seguir a la hora de hacerlo? ¿Los elegimos por su veracidad? Sería lo lógico, pero…¿es esto así? Lo cierto es que en la mayoría de casos tomamos el camino más fácil: el camino de recibir la información procesada, el camino de leer, ver u oir noticias tal y cómo queremos que lo hagan. ¿Somos de izquierdas? Pues que mejor que leer diarios como El País o Público, o ver las noticias de La Sexta, sin olvidarnos de escuchar la SER. ¿De derechas? La lista no es menos extensa: ABC, La Razón, Intereconomía, COPE, 13TV, etc.

¿Y si no somos ni de derechas ni de izquierdas? Difícil. Resulta casi imposible dar el nombre de medios de comunicación que no estén más cerca que lejos de unos interéses determinados, sean los que sean. Lo único que comparten son las ansias de aparecer cuanto más arriba posible en el Estudio General de Medios (EGM). A mayor audiencia, mayores ingresos publicitarios y mayores beneficios.

No nos equivoquemos. Ante todas las cosas, cuando hablamos de medios de comunicación hablamos de empresas cuyo fin último no es otro que el de ganar dinero. Nosotros no somos más que su instrumento para conseguirlo.